
Pocos saben (por qué deberían saberlo, ¿verdad?) que aparte de impartir clases en la Uni, y diseñar como Freelance por las tardes... me dedico a la música profesionalmente desde hace más de 8 años...Bueno, el chiste de este rollo es que encuentro muchas, muchas concidencias entre el diseño y la música:Ambas ocupaciones implican sensibilidad, creatividad, inspiración, bohemia (un poco, jejeje), estudio, satisfacer el gusto personal y el del cliente, inventiva, improvisación (a veces), pasión, ritmo, armonía, cadencia, variaciones, retomar conceptos anteriormente propuestos, replantear lo anteriormente establecido, hacer una propuesta y someterla al juicio del cliente.En ambas disciplinas me encuentro muy a gusto, cuando diseño algo que me agrada, puedo pasarme días pensando en lo mismo, en como resolverlo y al final, casi siempre, llego a estar consciente de que el resultado será original y llamará la atención. Gustará pues... Y probablemente me reportará más (¿clientes? ¿espectadores?) que me buscarán por lo que hago.Al tocar me olvido de muchas presiones, stress y malas vibras... Al diseñar también... (aunque a veces te cargas de otro tipo de preocupaciones, claro) Al tocar hay que cuidar el orden de la presentación para "llevar" al espectador de un paso a otro, guiarlo un poco para que comprenda la propuesta, conmoverlo y hacerlo sentir a gusto, conforme... y hacer que regrese y pida más de uno.A veces, simplemente el trabajo no cuadra. Se siente fuera de compás, como que no corresponde lo que uno hace a la expextativa del cliente-espectador. Cuando eso sucede en la música te conviertes en música de fondo o en alguien que afecta la comodidad del cliente. En Diseño ocurre lo mismo: o tu trabajo pasa desapercibido o genera resultados contraproducentes. En la música hay más oportunidades de corregir el error y terminar la ejecución bien plantado y recibir aplausos.Hay una cosa que no sucede al parejo en ambas ocupaciones: Cuando toco y lo hago bien, con buen acierto, una ejecución limpia y complaciendo al que escucha, en ocasiones (cuando toco en algún bar) me mandan un trago de cortesía. En ese ambiente a veces eso es mejor que una propina o una felicitación (luego hablamos de leyes no escritas y códigos que se sobre entienden) ... En Diseño no he visto eso todavía